Saltar al contenido
El arte de Sentir

Hay obras que no necesitas entender para sentir algo.

3 minutos · Gratuita

Una carta que no podemos leer

Mujer leyendo una carta · Johannes Vermeer · c. 1663

Apaga la luz.

Antes de empezar, apaga la luz de la habitación. Deja solo la iluminación mínima necesaria para contemplar la imagen en tu pantalla. Quédate a solas con ella, con la carta, en silencio.

No intentes entender el cuadro. No busques una explicación.

Mírala. ¿Qué crees que está sintiendo?

Si te apetece, reduce la luz sin dejar de ver la pantalla cómodamente.

Una mujer lee una carta. No sabemos qué dice. Pero quizá no necesitamos saberlo para imaginar lo que está sintiendo.

No sabemos qué dice la carta. Y quizá eso es lo más interesante.

Una mujer está sola, leyendo algo que parece importante. Su cuerpo está quieto, su mirada está concentrada y nosotros solo podemos imaginar qué hay detrás de esas palabras.

¿Es una carta de amor? ¿Una despedida? ¿Una noticia que llevaba tiempo esperando?

Vermeer no nos da la respuesta. Nos deja frente a algo mucho más humano: la espera, la incertidumbre y todo aquello que sentimos cuando recibimos palabras de alguien que está lejos.

¿Qué crees que está sintiendo?

Mírala unos segundos. No busques todavía la respuesta correcta.

¿Qué sentirías tú al recibir una carta que no esperabas?

La luz también cuenta una historia

Fíjate en la luz. Entra suavemente por la ventana y envuelve a la mujer, mientras el resto de la habitación queda más silencioso y oscuro.

Vermeer no ilumina la escena de manera uniforme. Hace que nuestra mirada vaya hacia ella y hacia aquello que está leyendo. La luz convierte un momento cotidiano en algo íntimo, casi secreto.

Y después está su expresión. No sabemos si está feliz, preocupada, sorprendida o simplemente concentrada. Su rostro no nos da una respuesta clara.

Quizá por eso la escena nos intriga tanto: podemos ver a la mujer, podemos ver la carta, pero nunca podremos leer lo que ella está leyendo.

Mira lo que hay detrás de ella

Detrás de la mujer hay un mapa de Holanda y Frisia Occidental. Este detalle también puede cambiar nuestra manera de imaginar la historia.

Algunos intérpretes han propuesto que el mapa podría relacionarse con alguien que está lejos, quizá una persona que viaja. Es una posibilidad sugerente, pero no podemos afirmar que la carta proceda de un marido ausente ni conocer su contenido.

¿Y si está embarazada?

Algunos observadores han interpretado la silueta de la mujer como una posible señal de embarazo. Sin embargo, no podemos afirmarlo con certeza: la forma de su cuerpo también puede explicarse por la amplia chaqueta que lleva.

Imagina por un momento que la mujer estuviera esperando un hijo y acabara de recibir noticias de alguien querido.

Quizá la carta le cuenta dónde está. Quizá le dice cuándo volverá. Quizá simplemente le recuerda que, al otro lado de esa distancia, hay alguien que piensa en ella.

Vermeer no nos lo cuenta.

Y precisamente por eso podemos imaginarlo, sentirlo.

Vuelve a mirarla. ¿Ves algo distinto? ¿Sientes algo diferente?

Johannes Vermeer · Rijksmuseum, Ámsterdam · SK-C-251 · Wikimedia Commons

Dominio público · reproducción fiel de una obra bidimensional (PD-Art)

Ficha de la obra en el museo