Mientras Europa construía catedrales, los mayas levantaban grandes ciudades
No eran dos épocas distintas. Era el mismo mundo, en el mismo tiempo.
Dos civilizaciones a la vez


Ambos edificios crecieron por fases y sus fechas son aproximadas, pero sus periodos de construcción y uso se solapan en el siglo XII: cuando se empezaba Notre-Dame, El Castillo ya dominaba la gran plaza de Chichén Itzá.
Mientras Europa levantaba catedrales que parecían tocar el cielo, al otro lado del Atlántico se alzaban ciudades monumentales, se observaban los astros y se calculaban eclipses con siglos de anticipación.
No eran dos épocas distintas. Era el mismo mundo, en el mismo tiempo. Y nadie en un continente sabía que el otro existía.
Un ejemplo basta. Mientras un ejército franco frenaba a las tropas andalusíes cerca de Poitiers (732), en la ciudad maya de Tikal se levantaba, aproximadamente en esos mismos años, un templo de unos 47 metros sobre la tumba de un rey llamado Jasaw Chan K'awiil.
Solemos estudiar la historia como si fuera una sola fila: Egipto, Grecia, Roma, Edad Media, Renacimiento. Y en esa fila los mayas suelen aparecer en un rincón, como una «civilización antigua y misteriosa». Pero sus grandes ciudades fueron contemporáneas de los reinos medievales europeos. Coincidieron durante siglos.
Una civilización de muchos siglos
Lo primero es deshacer un malentendido: los mayas no fueron un imperio, ni desaparecieron en una fecha concreta. Fueron muchas ciudades y reinos que compartían lenguas emparentadas, creencias, escritura y calendario, repartidos por el sureste de México, Guatemala, Belice y partes de Honduras y El Salvador.
Los arqueólogos dividen su historia en grandes periodos. El Preclásico (aproximadamente 2000 a. C.–250 d. C.) vio nacer las primeras ciudades monumentales. El Clásico (hacia 250–900) fue la época de esplendor de las ciudades de las tierras bajas del sur. El Posclásico (hacia 900–1521) trasladó el protagonismo al norte de Yucatán. Y los mayas no desaparecieron: hoy millones de personas hablan lenguas mayas.
Dos calendarios, un mismo tiempo
Tikal: una ciudad en la selva
Tikal, en el norte de Guatemala, fue una de las ciudades más poderosas del Clásico. Su ocupación se remonta al Preclásico, y su dinastía real gobernó durante siglos. Sus templos-pirámide sobresalen todavía por encima de los árboles.
Su Templo I es un buen ejemplo de cómo funcionaba la arquitectura maya: no era un edificio para que la gente entrara a rezar, como una iglesia, sino un monumento funerario y ceremonial. En su interior se encontró la tumba del rey, con jades, cerámica y huesos tallados. El templo de la cima, pequeño, estaba reservado a ritos.
Palenque: la tumba escondida de un rey
En Palenque, en Chiapas, reinó durante casi setenta años K'inich Janaab Pakal, llamado Pakal el Grande. Su Templo de las Inscripciones, iniciado durante su vida y terminado por su hijo K'inich Kan Bahlam II, guarda uno de los textos jeroglíficos más largos del mundo maya.

Una losa del suelo del templo escondía algo. Al levantarla (1952), el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier encontró una escalera rellena de escombros. Tras años de trabajo llegó a una cámara con un gran sarcófago tallado. Dentro estaba Pakal, con una máscara de mosaico de jade.
«Hasta entonces se pensaba que las pirámides mayas, a diferencia de las egipcias, no eran tumbas.»
Calakmul: el gran rival
Calakmul, en Campeche, fue en el siglo VII la sede de la dinastía Kaanul, la «Serpiente», que tejió una red de alianzas y vasallos frente a Tikal. Su Estructura II es una de las mayores construcciones mayas conocidas, resultado de ampliaciones sucesivas desde el periodo Preclásico.

Esto es importante: muchas pirámides mayas no tienen una sola fecha de construcción. Se ampliaron durante siglos, encerrando edificios anteriores dentro de los nuevos. Lo mismo ocurre, en cierto modo, con algunas catedrales europeas, construidas y modificadas a lo largo de generaciones.
Un mosaico de ciudades-estado
Ninguna ciudad dominó todo el territorio maya. Cada reino tenía su gobernante sagrado, el k'uhul ajaw o «señor divino», sus dioses patronos y su dinastía. Las ciudades se aliaban, se casaban entre sí, se declaraban la guerra y se sometían unas a otras. Algunas mujeres gobernaron, como la reina Seis Cielo en Naranjo.
La comparación con Europa resulta útil: también allí convivían reinos, condados, ducados y ciudades que se aliaban y combatían. La diferencia es que en el mundo maya no hubo una figura equivalente al papa ni un imperio que aspirase a unificarlo todo.
Matemáticas, calendario y cielo
Los mayas usaban un sistema numérico de base 20 con un símbolo para el cero, representado a menudo con una concha. Escribían los números con puntos (unidades) y barras (cincos), y su valor dependía de la posición. En Europa, el cero y la numeración posicional se difundieron a partir del siglo XIII, a través del mundo árabe.
Combinaban varios calendarios: uno ritual de 260 días y otro solar de 365. Los dos coincidían cada 52 años, en un ciclo llamado Rueda Calendárica. Para fechas históricas usaban la Cuenta Larga, que contaba los días transcurridos desde un punto de partida que equivale a agosto del año 3114 a. C.

El Códice de Dresde, un libro de corteza pintado, incluye tablas que permitían prever los ciclos del planeta Venus y las fechas en que podían producirse eclipses. No eran observaciones aisladas: eran registros acumulados durante generaciones y usados para el ritual y la política.
Chichén Itzá: cuando el sur ya había callado
Entre los siglos IX y X, muchas ciudades del sur fueron abandonadas. Las causas se debaten: sequías, guerras, agotamiento del entorno y crisis políticas, probablemente combinadas. Pero la civilización siguió en el norte de Yucatán, donde Chichén Itzá se convirtió en una gran potencia.
Su pirámide más conocida, El Castillo o Templo de Kukulcán, cubre otra pirámide anterior. Suele situarse entre los siglos IX y XII. En los equinoccios, la luz dibuja en una de sus escalinatas una sombra ondulada que recuerda a una serpiente.
Mientras tanto, en Europa
Hacia el 805 se consagró la Capilla Palatina de Aquisgrán, el corazón religioso del imperio de Carlomagno. En el siglo XII, en Saint-Denis, cerca de París, nacía la arquitectura gótica, con arcos apuntados, bóvedas de crucería y grandes vidrieras. En 1163 empezaron las obras de Notre-Dame de París.
«Cuando se empezaba Notre-Dame, El Castillo ya dominaba la plaza de Chichén Itzá.»
La catedral de Chartres se reconstruyó tras un incendio en 1194 y en pocas décadas se completó lo esencial; conserva una de las colecciones de vidrieras medievales más importantes del mundo. Cuando se terminaba, Chichén Itzá ya estaba en declive y Mayapán empezaba a dominar el norte de Yucatán.
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Dos maneras de mirar al cielo
Una catedral gótica busca un interior lleno de luz donde reunir a los fieles. Un templo-pirámide maya, en cambio, es una montaña sagrada: se mira desde la plaza y su cima es un espacio reservado. Ambos son proezas técnicas, construidas sin maquinaria moderna, y ambos expresan una relación entre el poder, lo sagrado y el cielo.
Los mayas no tenían animales de tiro ni usaban la rueda para el transporte, ni herramientas de metal para la construcción; trabajaron con piedra, madera, cuerdas, estuco de cal y una enorme organización humana. Los constructores de catedrales contaban con hierro, poleas y grúas de rueda movidas por personas.
La historia no es una sola fila
Cuando decimos «Edad Media», pensamos en Europa. Pero el siglo VIII también fue el siglo de Tikal, y el siglo XII el de Chichén Itzá. Ponerlos lado a lado no sirve para decidir quién fue «más avanzado», sino para entender que la historia del mundo ocurrió en muchos lugares a la vez.
La próxima vez que veas una catedral gótica, piensa que, en el mismo siglo, alguien en Yucatán calculaba el próximo eclipse. Y pregúntate qué otras historias se quedan fuera cuando estudiamos el pasado mirando solo en una dirección.
Fuentes y bibliografía
- Simon Martin y Nikolai Grube, Chronicle of the Maya Kings and Queens. Londres, Thames & Hudson, 2.ª ed., 2008.
- Michael D. Coe y Stephen Houston, The Maya. Londres, Thames & Hudson, 9.ª ed., 2015.
- Robert J. Sharer y Loa P. Traxler, The Ancient Maya. Stanford University Press, 6.ª ed., 2006.
- Códice de Dresde (Codex Dresdensis). Sächsische Landesbibliothek – Staats- und Universitätsbibliothek Dresden (SLUB), Mscr.Dresd.R.310.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Parque Nacional Tikal.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Ciudad prehispánica y parque nacional de Palenque.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Ciudad prehispánica de Chichén Itzá.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Antigua ciudad maya y bosques tropicales protegidos de Calakmul.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Catedral de Chartres.
- UNESCO, Patrimonio Mundial: París, riberas del Sena (incluye Notre-Dame).
Las imágenes proceden de Wikimedia Commons; cada pie indica su autoría, licencia y enlace a la ficha consultada.
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